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31 marzo 2010

De la palabra a la acción

Y un 31 de marzo dejé de estudiar periodismo. Quizás sea que es necesario dejar de pensar para empezar a ser. Tal vez hoy sea necesario dejar la teoría y pasar a la acción...

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10 marzo 2010

Despertar en Itacaré

A veces el reloj biológico necesita de un despertador que lo saque del letargo, que rompa con la sinfonía monótona de la civilización, de la barbarie urbana.
En la jungla de cemento, duele sentir cómo el cuerpo involuciona, oyendo más a un aparato de mp3 que a la fisiológica voz de lo instintivo, de lo elemental.

Pero hay otras junglas. Y otros tiempos, que no están marcados por la rutina ni la vorágine. Hay otros ritmos, donde no es necesario correr sino dejarse llevar y sentir.
Allí, donde el río es vida y no el telón de fondo de un restaurant, donde la naturaleza salvaje y voluptuosa se deja acariciar pero no dominar, el tiempo tal como lo conocemos carece de sentido.

Ya no es necesario encontrar 15 minutos en la agenda para reír. No hay que asistir a cursos de teatro ni a psicólogos en búsqueda del niño interior. El cuerpo late, baila, duele, estalla, se estira y comprime con toda naturalidad, retomando una huella instintiva de millones de años. Se vive con la piel, los ojos, las manos, la boca. Los sentidos se desintoxican, se sacuden las capas de óxido civilizado de encima y lo elemental aflora. Y las voces son música. Y la sonrisa es un reflejo que se mezcla entre colores y un olor espeso que todo lo invade.

Allí, en el escenario de la selva, la vida se improvisa libremente. Se profesa con pasión el aquí y ahora. Las personas aman, odian, gritan, ríen, lloran, cogen, crecen, mueren. Y no hay gestos de protocolo. Y no hay que hacerse el tiempo para. Todo sucede allí, en ese instante que se vive como se siente.

Y de cara al empedrado, las casas y los corazones están abiertos para recibir lo que vendrá. Y los abrazos dan bienvenidas y dicen hasta luego, nunca adiós. Y entrada la noche, cuando el calor ofrece una tregua, todos se mezclan en la calle donde las voces, los cuerpos y las cervezas se suceden hasta la madrugada.

En estas junglas la gente duerme relajada entre sueños y mosquiteros. Sin miedo. No se preocupan por el día siguiente. La experiencia de su instinto les da certeza de que el sol y el reloj biológico los despertará justo cuándo la función comience otra vez...


* Escrito para El Fuego de Prometeo - http://elfuegodeprometeo-blusery.blogspot.com

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08 marzo 2008

Informe publicado en la revista Acción nro. 994 de la primera quincena de enero de 2008. Lamentablemente el sitio de la revista no mantiene el archivo online, pero de casualidad lo encontré en este site de rosario.

Tendencias y nuevas tecnologías
OJOS QUE TE VEN

(Por Gabriel Gil, ANC-UTPBA).- "Siempre los ojos que nos contemplaban y la voz que nos envolvía. Despiertos o dormidos, trabajando o comiendo, en casa o en la calle, en el baño o en la cama, no había escape. Nada era del individuo a no ser unos cuantos centímetros cúbicos dentro de su cráneo”, escribía en su diario Winston Smith, protagonista de 1984, la reconocida novela de George Orwell que a fines de los 40 anticipaba un orden social instituido por un Gran Hermano que todo lo controlaba y sabía.

Hoy, casi sesenta años después, las predicciones orwellianas parecen cumplidas: todo se ve, todo se sabe. Excepto que no se trata de un solo Gran Hermano. Ni de dos, ni de cien. Hoy los grandes hermanos del siglo XXI son aquellos que tienen acceso a las nuevas tecnologías, aquellos que observan y son observados como parte de una época en la que los límites que separan la intimidad de la exposición se redefinen permanentemente.

“Se dan los dos fenómenos contradictorios de manera simultánea”, explica el sociólogo Mariano Zukerfeld, docente de la cátedra de Informática y Relaciones Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y autor del libro Disonancias del capital. “Una persona que controla cuando es jefe en una oficina luego se expone ante la cámara de seguridad de su edificio. Hay un ida y vuelta, un espiral permanente entre roles”.

Sonría, lo estamos filmando

Luego de los atentados terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, a la Estación de Atocha en Madrid en 2004 y al metro de Londres en 2005 –conocidos como 11-S, 11-M y 7-J respectivamente–, se registró un importante avance en el control de los gobiernos sobre sus habitantes en nombre de la seguridad nacional.

Las principales ciudades del mundo se llenaron de circuitos cerrados de cámaras, tanto en lugares públicos como privados: un ciudadano londinense, por ejemplo, es filmado unas 300 veces al día. En Gran Bretaña, después del atentado, el número de cámaras instaladas creció hasta los 4,2 millones. Una cada 14 habitantes. O el 10% de las que existen en el planeta.
Asimismo, en el marco de las denominadas leyes antiterrorismo, se otorgaron facultades especiales a fuerzas de seguridad y organismos de inteligencia para que registren todo tipo de datos personales –desde transacciones financieras hasta los libros solicitados en una biblioteca– de ciudadanos, turistas e incluso de quienes navegan por Internet, estén o no sospechados de tener vínculos con el terrorismo.

Cámaras, teléfonos celulares, tarjetas de crédito, computadoras, sitios y búsquedas online, el correo tradicional y los emails se convierten así en elementos con un doble uso social y fiscalizador, que permite obtener información de potencial importancia para la seguridad de la sociedad pero también hábitos de consumo propios de cada individuo.

El debate sobre el derecho a la intimidad, cada vez más vulnerado por las diferentes formas de vigilancia tecnológica operadas por los Estados y las empresas, ha dado origen a nuevas normas sobre protección de datos.

El derecho al control de la información sobre uno mismo se incorporó hace más de tres décadas a la Constitución de Portugal, país pionero en la materia, que ya en 1976 establecía que “todos los ciudadanos tienen derecho a tomar conocimiento de todo aquello que les concierna y se halle en registros informáticos y de la finalidad para la cual se destinan las informaciones”. En la Argentina, en el año 2000 se dictó la ley 25.326, cuyo objeto es “la protección integral de los datos personales asentados en archivos, registros, bancos de datos” para garantizar “el derecho al honor y a la intimidad de las personas”. La norma reglamenta también el recurso de habeas data, una acción de amparo que pueden interponer los ciudadanos para tomar conocimiento de los datos personales propios que figuran en registros públicos o privados y en caso de falsedad o discriminación, exigir su supresión, rectificación, confidencialidad o actualización.

Según la socióloga Susana Finquelievich, investigadora del Conicet y directora del Programa de Investigaciones sobre la Sociedad de la Información, no se trata solamente “del control por cuestiones de seguridad. Están también los tipos de control ‘marketinero’, para saber quiénes somos como consumidores. Se busca que todos nuestros gustos sean conocidos para ofrecernos qué podemos consumir al respecto. Las tecnologías han posibilitado y multiplicado ese control. Pero también se han vuelto inmanejables: muchos de nosotros no sabemos qué herramientas están siendo utilizadas para esto ni cómo hacer para contrarrestarlo”, explica.

Así, la presencia de las cámaras en un banco, en un comercio o en un edificio, los riesgos de intromisión que existen a través de Internet o la posibilidad de ser rastreados mediante el celular, se han naturalizado con el tiempo. “La gente está acostumbrada, lo ha incorporado a su vida –dice Finquelievich–, se lo olvida de vez en cuando, porque si no sería imposible vivir con la conciencia de una vigilancia continua”.

Te veo para que me veas

Fotologs, blogs, el reciente twitter, videos caseros publicados en YouTube, el resurgimiento del chat de la mano de los mensajeros instantáneos, son parte de otro fenómeno propio del uso de las nuevas tecnologías que se ubica en las antípodas del control social y comercial: mirar y ser mirado como modo de expresión, de relacionarse y de pertenecer.

“Hay chicos que se animan a expresar ciertas cosas de determinada manera mientras chatean o en el fotolog del amigo, del rival o de la chica que les gusta, más que si están en presencia física de esa persona”, señala la licenciada Patricia Alvarez, psicóloga, profesora adjunta de la cátedra de Psicopedagogía Clínica de la Facultad de Psicología de la UBA y directora del proyecto de investigación Nuevas Tecnologías: compromiso psíquico y producción simbólica de UBACyT.

“El fenómeno está muy arraigado en los jóvenes y adolescentes, pero no es exclusivo de ellos –aclara–. Yo no me animaría a generalizar: hay chicos a los que el uso de las nuevas tecnologías les habilita cosas que de otra manera estarían más inhibidos y chicos a los que no”.

Lucas Torresi es ingeniero y vive actualmente en Camboya. En 2003, antes partir de Rosario, creó un blog llamado Un rosarino en Vietnam con la idea de mantenerse en contacto con familiares y amigos. “A los pocos días me di cuenta de que lo visitaba otra gente y que muchos estaban interesados en ver cómo era la vida por estos lados, así que preferí limitarme a contar mis experiencias, anécdotas, mostrar algunos lugares, pero menos de mi vida privada”, explica.

Según Technorati, el Google de la blogosfera, hay actualmente 111,7 millones de blogs en el mundo que “suben” más de 250 millones de páginas con contenido a la red. Fotolog, líder mundial en servicios de fotoblogs, declara en su página principal tener 12.573.574 miembros de más de 200 países con un total 344.889.125 fotografías alojadas.

El hecho de ser gratuitos, sumado a la posibilidad de que los navegantes pueden dejar comentarios –que los responsables de cada sitio eligen aceptar o eliminar–, y a la opción de visitar los blogs o fotologs de los amigos de los amigos, transforman a estas bitácoras virtuales en herramientas sociales que permiten, además de mostrarse, construir verdaderas redes y comunidades online.

“Es una exposición limitada, no es que siempre están abiertos a todo el mundo –describe Finquelievich–. Y, salvo porque es electrónica, no difiere de la que se da cara a cara: en los grupos adolescentes hay mucha exposición personal ya sea real o imaginaria, y todo lo que no se dice generalmente en los marcos familiares sí se dice en el grupo”.

Zukerfeld agrega que “en Internet, a diferencia de la televisión, donde hay un único emisor y múltiples receptores que reciben un único mensaje, el emisor es permanentemente receptor y el receptor es emisor. Se da un cambio en los roles permanente”. Así, esta lógica propia de la red de redes se ha trasladado y modificado a la manera en que las audiencias se relacionan con los programas de televisión. El caso más representativo es el de los denominados reality shows y el auge del televoto, donde el observador influye con su decisión sobre los contenidos que consume.

A pesar de que estos tipos de programa podrían ser considerados previos a las nuevas tecnologías de la información –a fines de la década del 40 los recursos tecnológicos ya estaban disponibles, tal como señala Finquelievich–, resulta imposible dejar de reconocer que desde hace una década se explotan con éxito en todo el mundo diferentes formatos basados en la curiosidad que genera en el público la observación de la vida privada de los demás.

Si bien las versiones argentinas de los realities aún se consideran “suaves”, en otros países, como Holanda, cuna del formato, los participantes han sido exhibidos mientras mantenían relaciones sexuales, consumían drogas o incluso, en una de las versiones del Gran Hermano holandés, dando a luz en vivo.

Intercambio de roles

No existe una clara brecha entre los roles de observador y observado. El límite entre uno y otro se redefine de manera permanente y muchas veces, según el uso que se haga del mismo recurso tecnológico en diferentes situaciones a lo largo del día. Así, quien es observado por una cámara de seguridad puede convertirse en observador de imágenes generadas por una webcam con tan sólo pasar de un ámbito social a otro.

“El caso prototípico es el del teletrabajador, la persona que trabaja en un call center, que tiene el máximo nivel de control en su labor y que cuando sale y va a su casa, ejerce el control a través del televoto en el programa de Tinelli”, explica Zukerfeld. “Eso no quiere decir que todos tengan el mismo poder. El teletrabajador, obviamente, no tiene el mismo poder que el que lo controla ni que Tinelli”, aclara.

Pero así como la brecha entre roles es difusa y cambiante, tampoco es posible definir con claridad la línea que separa los conceptos de bien individual y de bien social, de lo privado y lo público.

“Las nuevas tecnologías nos están haciendo entrar a una nueva etapa constitutiva del capitalismo”, señala Zukerfeld. “Todas las categorías de la era industrial están en jaque, y una de ellas es la tensión individuo-sociedad”. Los derechos individuales, agrega, son “un invento del capitalismo, y hoy la privacidad pone en juego su relación con el bien social de una manera distinta a lo que ocurría antes. Las reglas jurídicas actuales funcionan para un auto, una fábrica o un terreno, pero no para estos bienes informacionales”

Gabriel Gil

Publicado en: Revista Acción del IMFC nro. 994, primera quincena de 2008.
Fuente: http://www.satvrosario.org.ar/web/tendencias.htm


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01 febrero 2008

Entrevista a Wendy Guerra


Entrevista que le realicé a la escritora y poeta cubana Wendy Guerra y que fue publicada en el nro. 4 de La Crujía Revista, correspondiente al mes de diciembre de 2006.

La verdad es que vi la nota citada en varios blogs, por lo que me pareció que lo más lógico era postearla aquí también. Espero que sea de vuestro agrado.


Ganadora del I Premio de Novela Editorial Bruguera por su libro en prosa Todos se van, Wendy Guerra es considerada como una de los mejores poetas cubanas de la generación de 1970. En Todos se van, describe con rasgos de relato autobiográfico la vida cotidiana de la Cuba de la década del 80 a través de los diarios de la infancia y de la adolescencia de una niña llamada Nieve. Nacida hace 36 años, también publicó Platea a oscuras –premio 13 de Marzo de la Universidad de La Habana en 1987–, Cabeza rapada –premio Pinos Nuevos en 1996– y Posar desnuda en La Habana. Diario apócrifo de Anaïs Nin. Actualmente vive en el barrio Miramar de la capital cubana y colabora con diversas publicaciones que allí se editan.Durante su visita a la Argentina, la escritora y poeta recibió a la revista La Crujía para conversar acerca del rol de los diarios, de Cuba, del abandono, de la soledad y de su presente y futuro dentro de la literatura latinoamericana.



Elegiste comenzar tu libro con una frase del Diario de Anna Frank. ¿Qué comparte Anna con Nieve, la protagonista de tu novela?

El dolor. Creo que ese abandono de los niños en medio de procesos históricos complejos, diversos, muy distintos. El de Anna Frank fue un contexto muy distinto. Pero sí el tema de que los padres estén ocupados en sobrevivir al sistema y los niños estén como aparte, escribiendo en la soledad. Más allá de cualquier sistema político, los niños piensan por sí mismos, por sí mismos actúan. Es lo que compartiría. La soledad, la pertenencia a un diario.

¿Cuánto del abandono que describís es autobiográfico y cuánto tomaste prestado de otras personas?

Yo digo que es como una columna vertebral. Luego fui pidiendo a amigas que me narraran historias. Otras estaban trenzadas también en la historia mía, porque estaban en mis propios diarios de infancia cosas que me con Nieve dice: “Nosotros vivimos entre lo prohibido y lo obligatorio”.

Dentro de ese ambiente, ¿el arte es la única vía de escape hacia el placer de lo individual?

No es la única vía de escape, pero ha sido una vía de escape, como en todas las revoluciones del mundo. El arte ha sido la vanguardia ideológica Entrevista: taban mis amigas. Las fui protegiendo porque a los que confiesan cosas no tengo por qué delatarlos, aunque sean personales y no tengan que ver con la política. Es la política de la persona, su política de discreción. Y me interesaba muchísimo adquirir esas otras historias para conformar una especie de Frankenstein que hablara de una revelación de una generación que no había sido nombrada. Creo que tampoco en la Europa del Este hay un libro así, sobre estos años, donde un niño hable. He estado buscando muchísimo un referente para hacer una especie de comparación, pero no, realmente no lo veo. Estoy loca por encontrarlo. Debe haber en China o en Corea. Hay que buscar.

¿Qué te dio la escritura y que te quitó?

La intimidad me quitó. Porque quise, además. Y me dio una familia de gente que está conmigo leyéndome. de la revolución. De hecho, no nos olvidemos que Fidel es un intelectual. Estudió en la Facultad de Derecho, y ahí en la facultad hay arte. Muchos de los intelectuales cubanos hicieron todo lo que se llama la ideología de un país, de una nación, de una república. Desde el intelecto. Yo creo que las naciones parten de su cultura, de su médula en el pensamiento y a partir de eso se forman, se afianzan sus características como nación. No es Cuba la única. Ahora los cubanos que estamos escribiendo nos basamos en detalles de la vida privada, antes era como muy grande, como muy social. Ahora es más personal, más intimista.

¿Existe la posibilidad de que Nieve escriba su “Diario de adulta” sobre una Cuba sin Fidel Castro?

Depende si él está o no. Si no está lo tendré que hacer. No puedo esperar a que reencarne para seguir escribiendo. La gente seguirá haciendo el amor, queriéndose, matándose. Viviendo. Hay una Cuba con y una Cuba sin, hubo una Cuba sin y hay una con, y habrá una sin. La vida seguirá.

¿Hay una Nieve sin?

Y habrá una Cuba sin Nieve, porque me moriré y no estaré. Y dejaré escrito el final en el último capítulo del libro. Tendré que escribirlo ya, no sé qué pasa con los aviones (ríe).

¿Te considerás una documentadora de la vida cubana?

No me ha quedado otra. Todo el mundo que ha desertado lo ha contado luego. Contarlo desde adentro me parece bien interesante. Además, las editoriales casi nunca pueden comprar cosas de adentro, porque no las conocen. Entonces, yo, que tengo esta posibilidad, aprovecho para que más personas sepan, para difundir lo que está pasando.

¿Temés que tu libro sea censurado en tu país?

No. No vamos a ir hacia atrás, vamos hacia adelante. Si me sucede, me sorprendería. No estoy preparada para eso. Estoy preparada para que no se pueda editar ahora. Pero sí en cinco o diez años.

¿Tenés terminado el sucesor de Todos se van?
No, está en proceso. Pero bueno, están los diarios. Yo escribo diarios y poemas. No sé escribir más nada. Si me enseñan... (bromea).

¿Qué es lo próximo que querés?
Alcanzar. Quiero leer. Quiero leer mucho. Quiero leer para poder escribir. Quiero tener mucho tiempo para leer. Estoy muy atrasada en la lectura. He estado mucho tiempo detenida en los libros míos, en mis cosas. Quiero ponerme al día. Quiero leer diarios. Diarios de viajes, diarios de campañas, diarios de gente de Asia, de otros mundos, para comparar, para trabajar. Quiero ponerme al día con lectura. Quiero escribir mucho. Pero sobre todo leer a los demás, escuchar a los demás, cosa que me cuesta trabajo.

Nieve cuenta que no podía caerse en la calle porque nadie respondería por ella, que era fuerte porque estaba sola. ¿Realmente creés que la soledad fortalece?

Fortalece mucho. Cuando eres positivo. La compañía es muy debilitante cuando es negativa. Cuando es positiva fortalece mucho. Tengo amigas que están casadas con seres estúpidos, que las han debilitado muchísimo. Y amigos también. Son malas compañías. Mi madre fue una mujer muy solitaria y eso la hizo refl exionar mucho y maduró muchísimo. Justo después murió de Alzheimer. La soledad, cuando es interesante, cuando es una soledad profunda y de verdad valiente, es una soledad intensa. Hay gente que está sola, en las cárceles, aislada, y escriben y piensan y se elevan. Bueno, por eso se hacen los claustros, para estar solo contigo mismo. El problema es aprender a estar solo con uno mismo. Que es lo difícil. Incluso para mí.

Fuiste alumna de Gabriel García Márquez en un curso sobre cómo contar un cuento...

Aprendí mucho de él, es un gran hacedor de escritores. Es una persona que de la nada saca una historia, de la nada saca un escritor, de la nada saca algo. Es un mago. No es un escritor, es un brujo. Es embriagador el trabajo con él.

Tenés el reconocimiento de consagradas personalidades de la literatura como García Márquez, Carmen Balcells o Eduardo Mendoza. ¿Te imaginás como una de las grandes escritoras latinoamericanas de los próximos años?

No, para nada. Hay muchos escritores grandes en Latinoamérica. Se tienen que morir tantos y van a quedar vivos, porque son escritores y nunca mueren. Además, yo soy una escritora menor, porque los escritores de diarios nunca hacen obras épicas. Es la épica de la vida, de la gente más pequeñita.

¿Te imaginás como una escritora de diarios?

Como una poeta. Y los poetas somos pobres.

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