A veces el reloj biológico necesita de un despertador que lo saque del letargo, que rompa con la sinfonía monótona de la civilización, de la barbarie urbana.
En la jungla de cemento, duele sentir cómo el cuerpo involuciona, oyendo más a un aparato de mp3 que a la fisiológica voz de lo instintivo, de lo elemental.
Pero hay otras junglas. Y otros tiempos, que no están marcados por la rutina ni la vorágine. Hay otros ritmos, donde no es necesario correr sino dejarse llevar y sentir.
Allí, donde el río es vida y no el telón de fondo de un restaurant, donde la naturaleza salvaje y voluptuosa se deja acariciar pero no dominar, el tiempo tal como lo conocemos carece de sentido.
Ya no es necesario encontrar 15 minutos en la agenda para reír. No hay que asistir a cursos de teatro ni a psicólogos en búsqueda del niño interior. El cuerpo late, baila, duele, estalla, se estira y comprime con toda naturalidad, retomando una huella instintiva de millones de años. Se vive con la piel, los ojos, las manos, la boca. Los sentidos se desintoxican, se sacuden las capas de óxido civilizado de encima y lo elemental aflora. Y las voces son música. Y la sonrisa es un reflejo que se mezcla entre colores y un olor espeso que todo lo invade.
Allí, en el escenario de la selva, la vida se improvisa libremente. Se profesa con pasión el aquí y ahora. Las personas aman, odian, gritan, ríen, lloran, cogen, crecen, mueren. Y no hay gestos de protocolo. Y no hay que hacerse el tiempo para. Todo sucede allí, en ese instante que se vive como se siente.
Y de cara al empedrado, las casas y los corazones están abiertos para recibir lo que vendrá. Y los abrazos dan bienvenidas y dicen hasta luego, nunca adiós. Y entrada la noche, cuando el calor ofrece una tregua, todos se mezclan en la calle donde las voces, los cuerpos y las cervezas se suceden hasta la madrugada.
En estas junglas la gente duerme relajada entre sueños y mosquiteros. Sin miedo. No se preocupan por el día siguiente. La experiencia de su instinto les da certeza de que el sol y el reloj biológico los despertará justo cuándo la función comience otra vez...
* Escrito para El Fuego de Prometeo - http://elfuegodeprometeo-blusery.blogspot.com
10 marzo 2010
Despertar en Itacaré
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08 julio 2008
"En la presunta imperfección de un gesto suele ocultarse el estilo más visceral y exclusivo de cada uno", supone Luis Gruss, periodista, escritor y maravilloso docente universitario.
Aquí, link a su texto Aprendí a ser y a su sitio Campo Grupal
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Etiquetas: Campo Grupal, Frases, Literatura, Luis Gruss
01 febrero 2008
Entrevista a Wendy Guerra

Entrevista que le realicé a la escritora y poeta cubana Wendy Guerra y que fue publicada en el nro. 4 de La Crujía Revista, correspondiente al mes de diciembre de 2006.
La verdad es que vi la nota citada en varios blogs, por lo que me pareció que lo más lógico era postearla aquí también. Espero que sea de vuestro agrado.
Ganadora del I Premio de Novela Editorial Bruguera por su libro en prosa Todos se van, Wendy Guerra es considerada como una de los mejores poetas cubanas de la generación de 1970. En Todos se van, describe con rasgos de relato autobiográfico la vida cotidiana de la Cuba de la década del 80 a través de los diarios de la infancia y de la adolescencia de una niña llamada Nieve. Nacida hace 36 años, también publicó Platea a oscuras –premio 13 de Marzo de la Universidad de La Habana en 1987–, Cabeza rapada –premio Pinos Nuevos en 1996– y Posar desnuda en La Habana. Diario apócrifo de Anaïs Nin. Actualmente vive en el barrio Miramar de la capital cubana y colabora con diversas publicaciones que allí se editan.Durante su visita a la Argentina, la escritora y poeta recibió a la revista La Crujía para conversar acerca del rol de los diarios, de Cuba, del abandono, de la soledad y de su presente y futuro dentro de la literatura latinoamericana.
Elegiste comenzar tu libro con una frase del Diario de Anna Frank. ¿Qué comparte Anna con Nieve, la protagonista de tu novela?
El dolor. Creo que ese abandono de los niños en medio de procesos históricos complejos, diversos, muy distintos. El de Anna Frank fue un contexto muy distinto. Pero sí el tema de que los padres estén ocupados en sobrevivir al sistema y los niños estén como aparte, escribiendo en la soledad. Más allá de cualquier sistema político, los niños piensan por sí mismos, por sí mismos actúan. Es lo que compartiría. La soledad, la pertenencia a un diario.
¿Cuánto del abandono que describís es autobiográfico y cuánto tomaste prestado de otras personas?
Yo digo que es como una columna vertebral. Luego fui pidiendo a amigas que me narraran historias. Otras estaban trenzadas también en la historia mía, porque estaban en mis propios diarios de infancia cosas que me con Nieve dice: “Nosotros vivimos entre lo prohibido y lo obligatorio”.
Dentro de ese ambiente, ¿el arte es la única vía de escape hacia el placer de lo individual?
No es la única vía de escape, pero ha sido una vía de escape, como en todas las revoluciones del mundo. El arte ha sido la vanguardia ideológica Entrevista: taban mis amigas. Las fui protegiendo porque a los que confiesan cosas no tengo por qué delatarlos, aunque sean personales y no tengan que ver con la política. Es la política de la persona, su política de discreción. Y me interesaba muchísimo adquirir esas otras historias para conformar una especie de Frankenstein que hablara de una revelación de una generación que no había sido nombrada. Creo que tampoco en la Europa del Este hay un libro así, sobre estos años, donde un niño hable. He estado buscando muchísimo un referente para hacer una especie de comparación, pero no, realmente no lo veo. Estoy loca por encontrarlo. Debe haber en China o en Corea. Hay que buscar.
¿Qué te dio la escritura y que te quitó?
La intimidad me quitó. Porque quise, además. Y me dio una familia de gente que está conmigo leyéndome. de la revolución. De hecho, no nos olvidemos que Fidel es un intelectual. Estudió en la Facultad de Derecho, y ahí en la facultad hay arte. Muchos de los intelectuales cubanos hicieron todo lo que se llama la ideología de un país, de una nación, de una república. Desde el intelecto. Yo creo que las naciones parten de su cultura, de su médula en el pensamiento y a partir de eso se forman, se afianzan sus características como nación. No es Cuba la única. Ahora los cubanos que estamos escribiendo nos basamos en detalles de la vida privada, antes era como muy grande, como muy social. Ahora es más personal, más intimista.
¿Existe la posibilidad de que Nieve escriba su “Diario de adulta” sobre una Cuba sin Fidel Castro?
Depende si él está o no. Si no está lo tendré que hacer. No puedo esperar a que reencarne para seguir escribiendo. La gente seguirá haciendo el amor, queriéndose, matándose. Viviendo. Hay una Cuba con y una Cuba sin, hubo una Cuba sin y hay una con, y habrá una sin. La vida seguirá.
¿Hay una Nieve sin?
Y habrá una Cuba sin Nieve, porque me moriré y no estaré. Y dejaré escrito el final en el último capítulo del libro. Tendré que escribirlo ya, no sé qué pasa con los aviones (ríe).
¿Te considerás una documentadora de la vida cubana?
No me ha quedado otra. Todo el mundo que ha desertado lo ha contado luego. Contarlo desde adentro me parece bien interesante. Además, las editoriales casi nunca pueden comprar cosas de adentro, porque no las conocen. Entonces, yo, que tengo esta posibilidad, aprovecho para que más personas sepan, para difundir lo que está pasando.
¿Temés que tu libro sea censurado en tu país?
No. No vamos a ir hacia atrás, vamos hacia adelante. Si me sucede, me sorprendería. No estoy preparada para eso. Estoy preparada para que no se pueda editar ahora. Pero sí en cinco o diez años.
¿Tenés terminado el sucesor de Todos se van?
No, está en proceso. Pero bueno, están los diarios. Yo escribo diarios y poemas. No sé escribir más nada. Si me enseñan... (bromea).
¿Qué es lo próximo que querés?
Alcanzar. Quiero leer. Quiero leer mucho. Quiero leer para poder escribir. Quiero tener mucho tiempo para leer. Estoy muy atrasada en la lectura. He estado mucho tiempo detenida en los libros míos, en mis cosas. Quiero ponerme al día. Quiero leer diarios. Diarios de viajes, diarios de campañas, diarios de gente de Asia, de otros mundos, para comparar, para trabajar. Quiero ponerme al día con lectura. Quiero escribir mucho. Pero sobre todo leer a los demás, escuchar a los demás, cosa que me cuesta trabajo.
Nieve cuenta que no podía caerse en la calle porque nadie respondería por ella, que era fuerte porque estaba sola. ¿Realmente creés que la soledad fortalece?
Fortalece mucho. Cuando eres positivo. La compañía es muy debilitante cuando es negativa. Cuando es positiva fortalece mucho. Tengo amigas que están casadas con seres estúpidos, que las han debilitado muchísimo. Y amigos también. Son malas compañías. Mi madre fue una mujer muy solitaria y eso la hizo refl exionar mucho y maduró muchísimo. Justo después murió de Alzheimer. La soledad, cuando es interesante, cuando es una soledad profunda y de verdad valiente, es una soledad intensa. Hay gente que está sola, en las cárceles, aislada, y escriben y piensan y se elevan. Bueno, por eso se hacen los claustros, para estar solo contigo mismo. El problema es aprender a estar solo con uno mismo. Que es lo difícil. Incluso para mí.
Fuiste alumna de Gabriel García Márquez en un curso sobre cómo contar un cuento...
Aprendí mucho de él, es un gran hacedor de escritores. Es una persona que de la nada saca una historia, de la nada saca un escritor, de la nada saca algo. Es un mago. No es un escritor, es un brujo. Es embriagador el trabajo con él.
Tenés el reconocimiento de consagradas personalidades de la literatura como García Márquez, Carmen Balcells o Eduardo Mendoza. ¿Te imaginás como una de las grandes escritoras latinoamericanas de los próximos años?
No, para nada. Hay muchos escritores grandes en Latinoamérica. Se tienen que morir tantos y van a quedar vivos, porque son escritores y nunca mueren. Además, yo soy una escritora menor, porque los escritores de diarios nunca hacen obras épicas. Es la épica de la vida, de la gente más pequeñita.
¿Te imaginás como una escritora de diarios?
Como una poeta. Y los poetas somos pobres.
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